Etapa 5 - C.R.I. Barbate - Barbate (Cádiz)

Barbate

Imagina un paraíso en el que el reloj se detiene. Al sur. Doradas playas dan la bienvenida. Estás en Barbate.

Enriquécete de los vestigios arqueológicos, muestra de imborrable sabiduría y convivencia. Conoce las almadrabas, arte hecho tradición viva. Quédate prisionero de murallas, torres y castillos, huella de grandeza y de lugar estratégico. Se yerguen altivos como signo de supervivencia a los tiempos, identidad que perdura en nuestras calles. Disfruta de fiestas y celebraciones heredadas de antaño y desata el placer de los sentidos ante la degustación de nuestra rica y variada gastronomía, cultivada con esmero por reconocidos restauradores. Piérdete en nuestros parajes de características irrepetibles, conservados y mimados para su disfrute: bosques, playas, marismas...

Barbate. Una realidad de hoy, cargada de ayer y de mañana.

Mágicos atardeceres y días coloristas dan la bienvenida a la “Costa de la Luz”, donde aguarda Barbate. El marinero pueblo de Zahara abre paso a las playas de Pajares y el Botero, idóneas para submarinismo, modalidades de surf, senderismo.

Dunas, marismas y salinas arriban a Barbate. El río nos lleva al Paseo Marítimo, a la Playa del Carmen, muy segura y prácticamente fundida con el caso urbano.

El Puerto de la Albufera da paso a la playa de la Hierbabuena, donde tierra y mar se funden en Parque Natural, acantilado y siglos de historia. Por orillas y parajes llegamos a Los Caños de Meca. Cadenas de dunas nos llevan a Zahora y hasta el Tómbolo de Trafalgar.

Barbate; déjate llevar. Quédate y verás.

La lonja pesquera de Barbate y su Mercado de Abastos reciben caballas, sardinas, boquerones, salmonetes, chocos, y el suculento atún rojo, obtenido por el arte milenario de la almadraba. A la plancha, mechado, asado, aliñado, guisado, encebollado, y, por supuesto, en conserva y en salazón, un exquisito manjar mimado y cultivado por los restauradores de la zona, en raciones o en tapas. Alrededor de esta rica gastronomía han surgido empresas especializadas en la elaboración de estos productos, muy valorados nacional e internacionalmente.

El Parque Natural de La Breña ampara la denominación de origen para repostería típica elaborada con frutos de sus bosques: piñonate, canastitas piñoneadas, guirlache de almendras con chocolate. Sabores tradicionales con influencia morisca que se prodigan con esmero. Sabor a Barbate.

El litoral barbateño ofrece un amplio abanico de actividades de ocio, atrayendo especialmente su riqueza y variedad de flora y fauna.

Navega en vela desde Zahara hasta el histórico Cabo de Trafalgar. Zona generosa en el avistamiento de cetáceos, favoreciendo el submarinismo y las modalidades de surf.

El Puerto de la Albufera, aúna tradición y pesca deportiva.

Senderismo, ciclismo y rutas a caballo son otra opción en el Parque Natural. Disfrute de sus zonas de recreo de Jarillo, Majales del Sol, Caños de Meca y Las Quebradas. Las Marismas del Río Barbate son una zona húmeda poblada de aves migratorias y gran variedad de especies marinas. Su cauce es idóneo para el piragüismo, llegando hasta la Playa del Carmen.

Barbate, fuente de salud.

Barbate conserva un laborioso y milenario arte de pesca dedicado a la captura del atún: La Almadraba.

Desde el siglo V a. C. se conoce en Atenas el garum, relacionado con la pesca, el comercio y las salazones. Esta técnica pesquera, heredada por fenicios, romanos y árabes, llega a su esplendor a finales del s. XIX con la familia Romeu. En 1928 se establece un consorcio entre el Estado y los almadraberos, que desapareció en 1971.

El Estrecho es lugar de paso obligado para esta codiciada especie capturada entre dos líneas de redes colocadas por varias embarcaciones, lo que crea un “pasillo” que lleva el atún hasta el copo, desde donde se suben a bordo en la característica “levantá”, un impresionante espectáculo.

Suelta lastres y atrévete a sumergirte en el hospitalario enclave por el que algunos historiadores aseguran el paso del hombre prehistórico a Europa. Barbate, testigo de pinturas rupestres de Las Palomas y del Tajo de Las Figuras. Desde entonces, su condición innegable de lugar estratégico ha traído y llevado la presencia de civilizaciones y culturas, dejando valiosas huellas de su estancia en lo que hoy es un crisol histórico.

Desapareció el Castillo de Santiago, construido en el s. XV por los Duques de Medina Sidonia, fortificando la desembocadura del río, en cuyas inmediaciones hoy se yergue un faro de reciente construcción. Aún muestra retazos de su arquitectura militar el Castillo de la Almadraba, en Zahara de los Atunes, tenía la misión de proteger la costa de los asaltos piratas a la vez que servir de resguardo a los materiales de la almadraba.

Tres torres almenaras bordean el litoral, del Tajo, Caños de Meca y Cabo Trafalgar., desde donde centinelas de la Edad Moderna oteaban mar y tierra, previniendo a sus moradores.

La batalla de Trafalgar da nombre hoy a la costa en la que españoles y franceses se enfrentaron a la flota británica, donde hoy se alza un monumental faro, levantado en 1.860 muy próximo a la torre almenara.

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